sábado, 7 de febrero de 2009

La niebla de Stephen King


Hay una escena, entre las muchas que destacan en ‘La niebla’, dirigida por Frank Darabont, que da las claves para poder afirmar el excelente film de terror que es. Se trata de aquella en la que algunos de los supervivientes encerrados en el supermercado discuten acerca de cómo la sociedad en la que viven se viene abajo con mucha mayor rapidez que la que la misteriosa niebla da cuenta de los protagonistas de la cinta. En ella se encuentran las bases del terror más atávico expuestas con una frialdad, nitidez y contundencia dignas de elogio.

Y es que la adaptación del relato corto de Stephen King es, más que un convencional body count en la que los protagonistas son diezmados por la amenaza en cuestión, (que también), un metódico análisis de distintas conductas humanas que nos sitúan en otro horizonte completamente distinto, y que expanden las posibilidades del relato de terror hasta sus verdaderas bases sustentantes, de origen psicológico y social. Lo que Darabont hace, con decisión y contundencia, es desgranar el mal interior del hombre y dibujar un panorama que explica el fundamentalismo religioso, con un personaje absolutamente brutal, una villana memorable, interpretado con fortuna por Marcia Gay Harden.

Darabont conduce el film con seguridad, dibuja algunos personajes con bastante tino y se ve obligado a desdibujar otros, pero el relato es interesante en todo momento, está preñado de diálogos que ocupan mucho más metraje que en otras películas del género recientes (y que nunca aburren), y suelta lastre (y de que manera) cada vez que toca derramar sangre con la amenaza sobrenatural (excelentes las escenas de la niebla aproximándose): atención a la escena de la puerta, a la excursión a la farmacia y lo que se descubre en ella, y al intento de escapada final en el aparcamiento, absolutamente tensos y sangrientos.

Pero lo que más miedo mete, de largo, en esta fenomenal película es el componente humano, que Darabont retrata con crueldad, pesimismo y mal rollo: la frustración se planea por la historia cada vez que la incomprensión entre los miembros del grupo hace aparición. Ahí está el desenlace con el desafortunado joven que paga las iras de la muchedumbre por pertenecer al estamento militar, o los intentos de Thomas Jane por convencer a su vecino de lo que hay en el almacén, sin ser siquiera escuchado, entre otros muchos.

Atrás quedan algunos efectos especiales algo obvios y ciertas limitaciones, Darabont exprime el material admirablemente y conduce con seguridad el film hacia el desenlace más duro, áspero y absolutamente trágico visto en una pantalla en años (que recuerda en cierto modo al de ‘La milla verde’, también de Darabont y King, salvando mil distancias). Thomas Jane (actor que nunca me ha disgustado) lleva bien la película sobre sus hombros, siendo los ojos y la boca del espectador ante el dibujo del panorama más pesimista sobre la especie humana que pudiera imaginarse. A reivindicar desde ya.

Protegidos por su enemigo

Robert DeNiro, John Travolta, Al Pacino, Dustin Hoffman. Son apenas cuatro nombres de grandes actores que no le hacen asco a ningún guión por más irrisorio que sea. Dentro de esa lista, de seguro también hay que incluir a Samuel L. Jackson. La película «Protegidos por su enemigo» es una prueba cabal de ello.

Protegidos3La historia es sencilla, infantil y trágica a la vez. Una pareja de treintañeros se muda a un vecindario recidencial de California para comenzar a construir su sueño de conformar una familia. Una casa bonita con piscina, adornos modernos y como si eso fuera poco, la tranquilidad de tener como vecino a un policía. Pero no se trata de cualquier policia sino de uno muy empedernido en servir y proteger a cualquier costo, aunque ello implique el exceso de mano dura y otros lugares comunes del clásico «bad cop» de las películas estadounidenses.

Con esta premisa los conflictos no tardan en llegar. Y se trata de conflictos bastante tenues que con el transcurrir de la película van engrosando su calibre como una bola de nieve que cae desde la punta de una montaña. En pocas palabras, en poco más de hora y media los vecinos comienzan peleandose por unas luces molestas que provienen de la casa de al lado hasta terminar luchando entre sí a puro golpe limpio.

Protegidos2Y no obstante ello, la pelicula no se sostiene a lo largo de su duración ya que cuando los pequeños nucleos de conflicto amenazan con volverse más pesados, por algún motivo u otro, los enemistados vecinos terminan conciliandose a la espera de una nueva peleita en la frontera de ambas casas.

Si bien la temática central del film es un tanto liviana e inclusive hasta endeble para proponer momentos algidos, la película también aborda la cuestión racial (la pareja de vecinos está compuesta por un hombre blanco y una mujer negra) y la soledad y el desarraigo de un policía que enviudó e intenta educar a sus hijos de la forma más estricta posible. No obstante, ninguno de estos temas se profundiza demasiado en la historia.

Inconexa, poco llevadera y hasta con sensación de poco, «Protegidos por su enemigo» no tiene mucho para ofrecer e innovar en materia de drama, thriller o acción.

Mal ejemplo

A los pocos minutos de empezar “Mal ejemplo”, uno ya puede adivinar cuáles van a ser los pasos que la película seguirá hasta llegar a los títulos de crédito finales. La culpa, en su mayor parte, es de una premisa tan pobre que no pasa mucho tiempo antes de que la narración necesite de manifiestos alargamientos para posponer una conclusión que uno puede adivinar a la legua.

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Supuestamente, el fuerte de esta comedia protagonizada por Seann William Scott y Paul Rudd es su cóctel compuesto y bien agitado de la incorrección política enfatizada en el primero, y el sarcasmo negativo que destila el segundo. El problema es que este presunto punto fuerte tiene una caducidad de apenas media hora, más o menos el tiempo que tarda la cinta en caer en todos y cada uno de los tópicos de la comedia más manida. Desde el principio sabemos que esos dos adultos inmaduros, forzados a realizar horas de trabajo social con niños conflictivos o desamparados, encontrarán su propio sentido de la vida y la responsabilidad en los chavales. Sabemos que poco antes de alcanzar ese estadio, y tras algunas peripecias, volverán a meter la pata para, finalmente, acabar arreglándolo y restablecer así un definitivo y feliz orden. Sabemos tan calculadamente todo lo que va a suceder en la pantalla que no hay margen alguno para la sorpresa y, por tanto, nada que nos impida olvidar instantáneamente “Mal ejemplo” tras su visionado.

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David Wain firma un producto que se desinfla de forma asombrosamente rápida, con un guión pobre como pocos e incapaz de aprovechar una razonable cantidad de química entre Scott y Rudd. Cualquier amago de ingenio o de auténtica irreverencia queda rápidamente dilapidado por la evidencia aplastante de una narrativa que avanza por inercia e inepta en sus intentos por explotar un humor tan disperso como el sentido de la responsabilidad de sus protagonistas. No sólo eso, la película de Wain se muestra incluso incompetente a la hora de configurar a sus personajes, reajustando sus coordenadas a cada situación y nunca al contrario (poco importa si los dos amigos rompen sus lazos, si en la siguiente escena dicha ruptura es ignorada). A esto debemos sumarle una total falta de ideas que lleva a convertir en clímax y cierre un largo e innecesario simulacro de batalla épica sin ningún gag capaz de levantar la más mínima risa. El resultado, claro, acaba siendo una mala comedia en la que uno no puede ni asirse a unos personajes nada creíbles ni disfrutar pasajeramente de una gamberrada menor, pues poco o nada hay en ella que nos lo permita.

Ampliar imagenY eso que la sorna del personaje de Paul Rudd no empieza con mal pie, lanzando puyas a los tamaños estandarizados del café en una suerte de Starbucks®. Pero no es más que un espejismo pronto desmentido por la avalancha de mediocridad que está a punto de caernos sin remedio y que, en definitiva, sólo supone un mal ejemplo de cómo hacer comedia.

viernes, 6 de febrero de 2009

El 'Saturday Night Live' que se emite los jueves.

Bajo este metódico y a la vista intencionado error, se esconde la versión española del programa americano del mismo nombre que lleva más de 30 años en activo ininterrumpidamente. ¿Tendrá tanto éxito en España la versión de Eva Hache?
Aunque el gran y tan anunciado evento empezó con más de diez minutos de retraso, finalizó a la hora programada, dejando un buen sabor de boca, aunque quizás con un humor muy convencional. Fue algo renovador el hecho de que el propio presentador sea el invitado, aunque quizás faltó una entrevista, o algo parecido.

El estreno empezó con un monólogo acertado de Antonio Resines, y la presentación de los colaboradores Dani Martín, Fran Perea, Nuria Roca y Pepe Viyuela. Tras esto, variados sketches (algunos bien construidos como el del restaurante italiano, y otros menos, como el de la grabación de Barón Rojo en inglaterra), las 'Noticias de SNL' (con la excelente unión de Cádiz e Israel y la fallida entrevista a la prostituta de lujo y espía).
Más sketches, la actuación del Canto del Loco y la finalización.

En general, no me ha disgustado, y en términos objetivos, algo correcto y en cierto modo acertado, pero mejorable.

jueves, 5 de febrero de 2009

"Imaginarios"

Tengo el placer de anunciaros que durante los días 6 y 7 de mayo de 2009 tendrá lugar en el Campus Universitario de Badajoz el I Foro Internacional de Sagas, dedicado por completo a las sagas fantásticas en el más amplio sentido, es decir, que no sólo se hablará de literatura fantástica, sino también de todo el universo que de ella emana: películas, juegos de rol, fan fiction...

El programa es amplio y variado, con una gran cantidad de ponentes de todas las nacionalides. Constará de una parte algo más "teórica" (charlas, ponencias, conferencias...) y otra más práctica (experiencias y talleres). Además, existirá una serie de actividades paraleas al foro, como una feria del libro fantástico, diversas presentaciones de libros o el Concurso de relato corto "Hijos del Dragón". También contará con la participación de distintas editoriales y de nombres tan conocidos como la ilustradora Cris Ortega (Forgotten) o el escritor Javier Negrete (La Espada de Fuego, El Espíritu del Mago...).

Además, los universitarios podréis obtener 1'5 crédtos de libre elección Wink

Tanto El Dragón Verde como la Asociación "Hijos del Dragón" colaborarán con este proyecto.

Os dejo la dirección de la web del evento y os animo a que lo difundais entre amigos y conocidos:

http://www.unex.es/eweb/sil/saga/sagas.html

Entre todos estamos consiguiendo que cada vez se organicen más cosas en Badajoz Wink

Nos vemos allí.



(Nota de R. Q.: ¡Gracias, Gar!)

lunes, 2 de febrero de 2009

Descenso. Relato en dos actos. Primera parte.

Nota del autor:

Cuando lean este relato, podrán darse cuenta, sobre todo ciertas personas, que existen nombres característicos. Pues bien, esto está basado en una 'historia real', ocurrida en el verano de 2008, en mi casa. A esas personas, bueno, que se diviertan, pues lo escribo con tinta de mi Alma, especialmente para vosotros. Que vuestro calor nunca deje de alentarme.



La mazmorra era inmensa. Los intrépidos aventureros Dune, Lhy, Monario, Saikon, Ahriel y Nigro la exploraban, dispuesto a encontrar a sus cautivos amigos Zhie, Sasazuka y Ath, que habían sido apresados por el Dragón Negro en la primera exploración.

Mientras avanzaban, la elfa Elibella les guiaba por transmisor. Según ésta, aún deberían quedar dos salas hacia delante, y luego habría que buscar el camino, pues ahí se tuvo la última noticia de los tres.

El humano Monario se hallaba frente a la puerta que les conduciría a la primera sala. Cuando se abrió, la puerta emitió un crujido que se ahogó en la interminable oscuridad.

–Ahriel, a los lados –susurró.

Ahriel alzó ambos brazos, uno a cada lado, y unas antorchas iluminaron una larga sala. En ella, dormitaban tres tigres dientes de sable. Nigro, que lideraba ahora la comitiva, señaló al más cercano y se acercó con su incondicional sigilo. Cuando se halló a unos centímetros de la bestia, echó la vista atrás.

Los otros asintieron y desenfundaron sus armas. Espada, Dune; mágicos bastones, Ahriel y Lhy; como arma un hacha sacó Monario; un martillo Saikon. Nigro desenfundó dos afiladas dagas silenciosamente, y asintió también.

Rápida, silenciosa y definidamente, asestó dos golpes en el cuello al animal, que aulló en el umbral de la muerte. Los otros dos se despertaron.

A la legua veíase que uno era cuantiosamente de mayor tamaño al otro, al más cercano al grupo. Nigro y Dune avanzaron primero, saltando contra el primero. Con varios golpes consiguieron dañarlo gravemente, pero se mantuvo en pie. Saikon y Monario golpearon al otro, pero éste era fuerte y robusto, y dejó inconsciente a Monario y a Saikon lo expulsó a unos siete metros, cerca del otro, que le golpeó duramente, antes de que Dune le asestara el golpe final.

Dune y Nigro se acercaron al último, y consiguieron herirlo pero tampoco tuvieron suerte, y, rabiosamente, el tigre les devolvió el golpe.

Con lo cuatro guerreros en el suelo, corrió hacia Lhy y Ahriel, que se preparaban en posición defensiva. Ahriel le lanzó un hechizo que consiguió frenarle, pero cuando se recuperó, se lanzó hacia ella y la sujetó contra el suelo. Forcejearon, hasta que la muchacha sintió el hedor de la boca de la bestia a pocos centímetros de ella.

Entonces, cuando el tigre se proponía morderle el cráneo, un fuerte y severo hechizo producido por Lhy alejó e hirió a la bestia. Los cuatro guerreros, que se habían recuperado observando la escena, se abalanzaron sobre el tigre, que se hallaba indefenso.

Saikon dio el último golpe.

Su hacha atravesó el cuello de la bestia y, cuando levantó el arma, la cabeza se separó del tronco.

Lhy ayudó a Ahriel a levantarse. “Gracias”, dijo ésta.

************

La mayoría de las heridas eran superficiales, salvo una pequeña fractura de muñeca que sufría Dune. La batalla con los tigres había sido algo rápida, pero sufrida y dura. Esperaron unos instantes en la sala, reponiendo fuerzas, pero lo justo, pues sabían que no había tiempo que perder. “En la siguiente sala”, les informó Elibella, “es en dónde tenemos las última transmisión de Zhie y los otros”.

En la tercera sala, habíanse encontrado, simplemente, tres cabezas talladas en mármol, tres huecos para esas esculturas, y un pergamino. Ahriel se acercó y lo desenvolvió.

–La lengua de los unicornios –explicó.

–¿Sabrías traducirlo? –preguntó Dune.

Ahriel meditó unos instantes. Aquello podría costarle y quizás (probablemente) la traducción tendría fallos. Aún así, lo intentó. Leyó detenida, pausada y sabiamente el pergamino y, tras unos instantes, comenzó a leer tranquilamente.

–Es un acertijo. Dice: "Tres dioses A, B, y C son llamados, en algún orden, Verdad, Falso, y Aleatorio. Verdad siempre habla expresando la verdad, Falso siempre habla expresando algo falso, pero la respuesta de Aleatorio es completamente aleatoria pudiendo ser verdadera o falsa. Su tarea es determinar las identidades de A, B, y C preguntando tres preguntas cuya respuesta es si o no; cada pregunta debe ser formulada a un único dios. Los dioses entienden español, pero contestarán todas las preguntas en su propio idioma, en el cual las palabras para Si y No son 'da' y 'ja', en algún orden. Usted no sabe que significado se asocia a cada palabra."

Todos los ojos en aquella sala se abrieron como platos. Bueno, menos dos…


R. Q.



This will continue...

domingo, 1 de febrero de 2009

El futuro

La casa estaba prácticamente devorada al completo por las llamas. Pero no había bomberos. Ni ambulancias, ni policía. Ni siquiera aficionados observando recrearse al fuego. Nadie.

La abandonada casa había prendido como un fósforo, apenas en unos minutos. Dicha casa podría llevar lustros abandonada como una hoja en otoño, solitaria, al final de la calle. Patrick marcó el número del 091 y dio la voz de alarma.

–Sí -contestó Patrick–, al final de la calle St. Royale, cruzando con Queen St. –Veinte minutos. Tardarían unos veinte minutos.

De repente, enmudeció al oír una voz desgarradora en su interior. Era imposible que hubiera alguien allí dentro, salvo que se tratara del causante del fuego

En un arranque absurdo de valentía, entró en la casa. Patrick no supo reconocer el origen de la voz, pero un pálpito le llevo a la segunda planta. Segunda de tres, a la que llegó con varios apuros. No menos de los que pasaría en la planta dos, puesto que el techo de ésta estaba en peor estado que el de abajo. Aun así, tuvo que saltar varios huecos producidos en el suelo.

Había tres puertas y, como comprobó, una llevaba al cuarto de baño, otra a un dormitorio, ambas vacías, y se dispuso a comprobar la tercera. El fuego salía de los muebles de una forma regular y, en cierto modo, ordenada. Había una cama. Sentada, apoyada en ella, una figura.

Una mujer.

La voz.

–Era mío –repetía–. Era mío. Era mío. Era mío. Era mío.

En sus brazos acunaba un bebé tapado, envuelto por unas mantas. Patrick le ayudó a incorporarse, pero ésta se negó (Era mío. Era mío).

–No hay tiempo, señora.

La figura levantó la mirada, una mirada fría en un rostro pálido y agotado. Tras varias negaciones de la anciana, Patrick intentó arrebatarle el bebé, en vano, consiguiendo sólo tirar las mantas al suelo.

Podrido.

El bebé estaba podrido. Verde. Podrido en la superficie, y seguramente por dentro.

Podrido, dando aspecto asqueroso. Sus cuencas estaban vacías y la boca, pidiendo una silenciosa ayuda.

Patrick tuvo ganas de vomitar. Siguió en sus esfuerzos de sacar a ambas personas.

Tras varios intentos, ambos se precipitaron catastróficamente al fuego. La mujer comenzó a gritar y, pese al intento de Patrick de no creerlo, el bebé también. Vivía.

Los muebles formaban una hilera en el suelo, una hilera de luz y calor. Viendo que la anciana quería morir allí, y que el bebé sufriría más vivo, huyó de la casa. Sorteó toda clase de objetos, y terminó la escalera. Sus ropas ardían, y allí estaba la anciana con el bebé.

–Era mío. Era mío. Mío.

Patrick la apartó de un golpe y siguió en línea recta, sin preocuparse por ella.

Cuando iba a salir, en la entrada tropezó y, a regañadientes con su mente, recogió la manta de un bebé que encontró por sorpresa.

Salió a la calle, que seguía desierta, y se tiró al suelo. Sus ropas estaban intactas.

La manta, que había encontrado putrefacta y rota, aún mantenía la etiqueta de la tienda, y estaba en perfecto estado.

Temiendo encontrar lo que finalmente encontró, miró a la casa. Estaba cerrada, rodeada con un espléndido jardín.

Patrick se horrorizó al comprobar que en una de las ventanas se asomaba una mujer y un hombre, aparentemente casados. Eran felices.

Al momento, apareció la madre de alguno de ellos, ya entrada en edad, con un bebé en brazos.

Éste estaba desnudo.