lunes, 27 de abril de 2009

Cell


Al leer una crítica es útil conocer los prejuicios de quien la escribe, así que comienzo este comentario reconociendo mi admiración por Stephen King. A la mayoría de la gente le complace despreciar a los escritores que venden muchos libros por el simple hecho de que tengan éxito. Se trata de un enternecedor sentimiento de elitismo: "si atrae a las masas es que está muy por debajo de mi gusto exquisito". Es innegable que el éxito de ventas no es garantía de calidad, pero tampoco es cierto que todos los bestsellers sean basura. No puedo decir que King sea un gran literato, por mucho que le fuera concedida la prestigiosa medalla de la National Book Foundation por su contribución a la literatura norteamericana. Escribe de forma eficaz y adecuada, pero nadie va a comprar sus libros para disfrutar de la belleza de su uso del lenguaje. Sin embargo, como contador de historias su talento es inmenso. Es una pena que su producción sea irregular: quizá son demasiadas novelas y demasiado rápidamente escritas para que la inspiración de una persona, no importa lo rica que sea, aguante el ritmo. Cuando King está inspirado sus historias son excepcionales, pudiendo acercarse incluso a lo sublime. Cuando no lo está, como le ocurre cada vez más frecuentemente, al menos le queda el oficio. Sería suficiente para otros escritores, pero no para el autor de obras como las novelas cortas recopiladas con el título Las cuatro estaciones.

Cell, junto con La historia de Lisey, su novela más reciente en España. Se trata ni más ni menos que de una historia de zombies. Está dedicada a George A. Romero, el director de cine que dio nueva vida al subgénero "terror con zombis" con películas como La noche de los muertos vivientes, y también al escritor Richard Matheson, autor de Soy leyenda. La dedicatoria es más que apropiada, porque si a King le hicieran la clásica pregunta "¿de dónde sacó las ideas para escribir Cell?" podría responder con toda sinceridad "de las obras de George A. Romero y Richard Matheson".

La historia comienza de forma previsible para cualquiera que haya visto películas de zombis. La gente comienza a enloquecer y convertirse en bestias descerebradas decididas a atacar salvajemente a cualquiera que pase por allí. La novedad es que en este caso la locura colectiva no tiene causas sobrenaturales o patológicas, sino que está desencadenada por una señal (un "pulso") emitido por los teléfonos móviles. Es un acierto convertir a un objeto tan cotidiano pero a la vez novedoso como son los teléfonos móviles en origen de terror. Son aparatos al mismo tiempo familiares y de funcionamiento desconocido para la mayor parte de la gente, como prueban las periódicas polémicas sobre los presuntos efectos nocivos de las antenas de telefonía móvil. ¿Qué mejor combinación para dar miedo?

El riesgo, sin embargo, es que sea cual sea el origen del problema lo que viene a continuación ya nos lo conocemos. La desesperada lucha de la gente normal para salvar el pellejo y encontrar a sus seres queridos, la formación de pequeños grupos para ayudarse mutuamente y aumentar las posibilidades de supervivencia... Hay poco margen para innovar, pero King lo acaba consiguiendo, aunque sea a costa de tomar algunas ideas ya exploradas por Matheson en Soy leyenda. En efecto, los zombis descerebrados no siguen siendo descerebrados por mucho tiempo, sino que su comportamiento comienza a evolucionar de forma imprevisible, manteniendo a protagonistas y lectores en tensión y originando la duda sobre quién está fuera de lugar, los zombis o la gente normal.

A pesar de todo, Cell no dejá de ser una obra menor de King. Es inevitable la comparación con la otra novela de este autor sobre el derrumbe de la civilización, la imponente The Stand (publicada en español como Apocalipsis). Junto a ese clásico, Cell es una novela mucho menos ambiciosa y más lineal. La galería de personajes de Cell es muy reducida, y King no se entretiene en explorar sus historias. Va al grano y a la acción, lo cual gustará a algunos lectores entre los que no me cuento. En efecto, para mí en una historia de terror los personajes son fundamentales. En el género de terror la suspensión de la incredulidad me resulta más complicada que en la fantasía épica, porque el terror mezcla los hechos sobrenaturales con el mundo cotidiano al que estamos acostumbrados. Si el autor consigue que me lleguen a importar los personajes ya tiene buena parte del camino recorrrido, pero en este caso sólo lo consigue a media. Stephen King tiene talento para la caracterización, y algo de eso queda en esta historia, pero éste es un tema en el que hace muy poco énfasis.

Otro problema es la falta de verosimilitud científica. Ya que el autor elige alejarse de una explicación sobrenatural, comenzamos a prestar atención a las explicaciones que se nos ofrecen sobre lo que está pasando, y las analogías que se establecen entre el funcionamiento de la mente humana y el de una computadora resultan sencillamente irrisorias. Para correr un tupido velo, en definitiva.

Además, el final tampoco aporta una explosión de inspiración. La novela simplemente acaba, sin que la historia que se está contando se cierre de una forma completamente satisfactoria. Algunos lo preferirán, considerando que así son a menudo las cosas en la vida real, pero aunque en parte llevan razón me da la sensación de que se trata de un recurso fácil por parte del autor para terminar la novela.

Con todo, Cell es una historia ágilmente contada. Dejará poca huella en el lector pero lo mantendrá entretenido durante varias horas, lo cual tampoco está mal.

lunes, 20 de abril de 2009

Postrelato 10

Tenía la conciencia limpia, no la usaba nunca.

Gobernaba a base de sinsentidos, proclamando sandeces de las cuales pocas servirían en verdad. Tenía gran número de esclavos bajo sus pies, todos serviles, no reclamaban; y si lo hacían, recibían su represalia.

¿Y qué era lo malo? ¿Mi sueldo estratosférico, destino de las quejas de esos protestantes encadenados? ¡Que los encierren! ¿Quizás tener a un país enfrentado a tu causa? Eso para la gente con escrúpulos.

Saben bien que estoy yo aquí y que no tienen nada mejor, y aunque encuentren algo superior a mí, no podrán conmigo.

Tenía la conciencia tranquila, sí. Rigo leyes en mi despacho, mi palabra es su deber. El deber de los de abajo, de los que no tienen poder.

Nadie puede contrariarme, nadie puede negarme, bien lo saben, y no hay mal en ello. Que acepten mi poder, como yo acepto su vulnerabilidad.

Río cuando piden mi cabeza, estallo en risas cuando promueven esas manifestaciones absurdas contra mi acción.

Que sigan luchando, sí, e intenten pararme con sus palabras mientras yo puedo seguir mandando guardias a pararlos.

Tenía la conciencia serena, y aún la tengo. Que vengan, les espero.

¿Creen que estoy loco? Mantengo mi puño en alto, y seguro lo que me pertenece. ¿Dicen que estoy loco? Es sólo un efecto secundario de gobernar un país.

(El postre. De lunes a jueves en Radio 3, de 23:00 a 01:00. ¡Gracias, chicos!)

sábado, 18 de abril de 2009

El hombre del traje negro. Drama en tres actos.

Introducción

Voz en off (Gary anciano) – Soy un hombre muy anciano y esto es algo que me sucedió cuando era joven, cuando sólo tenía nueve años. Corría el año 1914, el verano después de que mi hermano Cliff muriera en el campo del oeste. Mi historia, de ese punto a esta parte, no importa apenas. Os contaré, lo más detalladamente que pueda, esos hechos, los realmente importantes. Como os dije, era verano. Mi padre siempre me encomendaba unas tareas, de las cuales algunas corresponderían a Cliff de no haber muerto. Cliff era mi único hermano, y había muerto por una picadura de una abeja. Había transcurrido un año, pero mi madre aún no lo superaba. Nadie puede morir por una tontería así, solía repetir. Bien, este acontecimiento tuvo lugar un sábado, hace ya 81 largos años…

Primer acto

(Se abre el telón. El jardín de una casa. Padre (Steve) está colocando sillas, madre (Marian) cose e hijo (Gary) tiene entre los brazos unos cántaros de agua, de un lado a otro.)

Gary – Padre, padre. ¿Podremos hoy ir a pescar? Padre, ¿podremos? Podré así estrenar mi caña de bambú nueva.

Steve (medita unos instantes, poco) – Podrás hacerlo cuando hayas partido leña para el fogón, arranques las malas hierbas de este jardín, bajes heno del pajar, y rasques toda la pintura vieja que puedas del mamparo del sótano. Entonces, y sólo entonces, tendrás permiso para ir, pero tendrás que ir sólo, si no te importa. Yo tengo que ir a ver al viejo Bill para zanjar unos temas sobre unas vacas.

Gary – No me importa, padre.

Steve – Lo suponía (sonríe). Por no te metas demasiado en el bosque. Y ni se ocurra sobrepasar la bifurcación.

Gary – No, padre.

Steve – Promételo.

Gary – Lo prometo, padre.

Steve – Ahora prométeselo a tu madre.

(Gary está dando vueltas transportando jarras de agua. Steve se acerca, lo agarra del brazo y lo pone delante de su madre, suavemente)

Gary – Lo prometo.

Marian – ¿Qué prometes?

Gary – Prometo ir no más lejos de la bifurcación, madre.

Marian – No ir más lejos (haciendo énfasis en la corrección)

Gary – No ir más lejos de la bifurcación, madre.

(Gary deja las jarras y se empieza a ir)

Gary – Voy a terminar las tareas.

Marian (voz alta)– ¡Recuerda lo que ha dicho tu padre!

(Cierra el telón)

Primer interludio

Voz en off – Lo recordé. Y nunca pasé más allá de la bifurcación, cierto. (Pausa) Pasé la tarde realizando las tareas encomendadas, siempre acompañado de mi perro fiel, Cujo, que me seguía allá donde fuera. Al atardecer, cuando el crepúsculo se acercaba peligrosamente, dejé a Cujo en casa, cogí mi zurrón y mi caña nueva, y emprendí el largo camino hacia el riachuelo que discurría al sur de mi granja. Era un camino difícil, sí, difícil y largo, pero al final, llegué, como siempre.

(Se abre el telón. Aparece Gary pescando en una esquina posterior del escenario. Tras un instante, tira de la caña y al final de ésta hay una trucha.)

Gary – ¡Bien! ¡Una trucha! (La coge y la guarda en el zurrón.)

Voz en off – En un momento, y tras no pescar más que dos truchas (una más grande que la otra), el sueño se apoderó de mí. (Gary empieza a dormir) No debí dormir mucho, pues al despertar aún el Sol brillaba, pero lo peor de desvelarme fue hacerlo con una abeja en la nariz. Aun así, lo realmente malo no fue eso, sino encontrarme con el hombre del traje negro…

Segundo acto

(En escena aparece el hombre del traje negro (hdtn, en adelante) y, mientras Gary intenta mantener la calma, se acerca y le espanta el bicho)

Hdtn – Me parece que te he ahorrado una buena picadura, pescador. (Gary no responde. Hdtn se pone de cuclillas a su lado). ¿Nos conocemos?

Gary (susurrando) – No me haga daño, por favor.

Hdtn – Oh, oh, aquí he olido algo, pescador. Algo mojado.

(hdtn se pone a oler a Gary, que sigue tumbado, y se para sobre su cintura)

Hdtn – ¡Horror! ¡Ópalos, zafiros y amatistas! ¡Gary va dejando pistas!

(Se tumba en el suelo, RIENDO ALOCADAMENTE)

Voz en off – Pensé en salir huyendo, pero no respondían mis piernas. No lloraba. Me había hecho pis encima, pero en aquel momento no lloraba. Sabía que iba a morir, pero también sabía que eso no sería lo peor. Aquel extraño hombre hacía que a su paso toda la hierba se marchitara. Espeluznante. Pero aquello no fue lo que me hizo levantar, sino un sentido olor a azufre.

(Gary se levanta, acto seguido lo hace el hdtn. Éste sigue riendo. Para, y continúa hablando. Gary está paralizado, temblando.)

Hdtn – Malas noticias. Te traigo malas noticias, pescador.

(Gary, que había estado algo de espaldas al hdtn, le mira ahora fijamente)

Hdtn – Tu madre ha muerto.

Gary – ¡NO!

Voz en off – Volví a sentir terror, pero no por mí. Evoqué la imagen de mi madre en la puerta de la cocina, con la mano protegiéndole los ojos, como una fotografía de alguien que esperabas volver a ver pero que no vuelve a ver jamás.

Gary – ¡Miente!

Hdtn – Mucho me temo que no es así. Le ha pasado como a tu hermano. Una abeja.

Gary – ¡Mentira! Si una picadura de abeja pudiera matarla como a Cliff, ya habría muerto. ¡Y es usted un embustero de mierda!

Voz en off – No tardé en comprender una cosa importante. Había llamado al mismísimo Diablo embustero de mierda. Quizás el shock me hubiera bloqueado mentalmente. ¿Mi madre muerta? Era como si me dijeran que hay un nuevo mar en el teatro de mi colegio. Sin embargo, le creí. Le creí, como creemos, en cierto modo, lo peor que nuestro corazón es capaz de imaginar.

Hdtn – Pequeño pescador, a tu madre nunca le ha picado una abeja. Bueno sí, hace menos de una hora, entró una por la ventana que…

Gary – ¡No pienso seguir escuchándolo! ¡CÁLLESE!

(El hdtn sonríe)

Hdtn – Necesitas escuchar esto, pequeño pescador. Fue tu madre la que transmitió esa debilidad a tu hermano. Tu tienes un poco, pero también tienes la protección de tu padre que, por alguna razón, Cliff, tu hermano, no heredó. (Pausa) Y, aunque no me gusta hablar de los muertos, al fin y al cabo, fue tu madre quien mató a tu hermano, en cierto modo, sí, como si le hubiera pegado un tiro.

Gary (susurrando) – No es cierto.

Hdtn – Ja, ja. Claro que lo es, Gary. Se le posó en la nuca a tu madre, y le dio un manotazo sin saber qué hacía. Tú hace un momento fuiste más listo, ¿eh? Enseguida se le hinchó la garganta. Eso les pasa a los alérgicos al veneno de abeja. Se les hincha la garganta y se asfixian. Y lo mejor de todo es que cuando estaba en el suelo frío de tu cocina, ¿sabes que ha hecho Cujo, tu perrito? Le ha lamido las lágrimas. Sí, ese pequeño granujilla le ha lamido las lágrimas de un ojo, y luego las del otro.

(Una pausa silenciosa. Gary tiembla)

Hdtn – Me muero de hambre. Bueno, mejor dicho, tú te mueres por mi hambre. Te voy a matar, te abriré en canal y me comeré tu estómago. ¿Qué te parece la idea?

Gary (Bajito) – Por favor, no…

Hdtn – Y por si poco fuera, irás al Cielo. Las almas asesinadas van al Cielo, no lo olvides. Así que ambos serviremos hoy a Dios.

(El hdtn alarga una mano hacia él, pero antes Gary saca de su zurrón la trucha y la enseña)

Gary – T–t–tome.

Hdtn (gritando) – ¡Pez grande! ¡Oh, peeeeez graaaaaaaaaaande!

(Le quita la trucha de la mano y se la come)

Voz en off (mientras come el hdtn) – Años más tarde, visité el acuario de Nueva Inglaterra, y vi un tiburón. Ese tiburón, con sus fauces, me recordó a este hombre. Se tragó el pez, sin masticar. El pez entró y entró y el gaznate se fue abriendo mientras el animal pasaba, requiriendo tal esfuerzo que el hombre del traje negro empezó a llorar sangre escarlata. Quizás fue eso lo que me dio fuerzas para empezar a correr (Gary empieza a correr por todo el escenario, el hdtn pega un grito gutural, deja de comer y le sigue)

Hdtn – ¡No puedes escapar, pescador! ¡Hace falta más de una trucha para saciarme!

Gary – ¡Déjeme en paz!

(Al rato, el hdtn desaparece, Gary para y mira a los lados pero no lo ve)

Voz en off – Y desapareció, no había rastro de él. El camino estaba desierto. Sin embargo, sabía que su presencia estaba en algún lugar del bosque, observándome con ojos incendiarios y olor a cerilla y a pescado asado.

(El telón se cierra. Gary desaparece de donde esté)

Segundo interludio

Voz en off – Corrí el kilómetro y medio que me separaba de mi casa gritando “¡Papá, papá, papá!” Había perdido mi caña nueva y mi zurrón, pero en aquel momento no me importó.

Tercer acto

(Se abre el telón. Aparece el padre colocando muebles. De fondo se oyen gritos de ¡Papá, papá! Steve, el padre, se gira y hace como si intentara ver algo. El hijo entra corriendo y va a abrazar a su padre)

Voz en off – Me aferré a mi padre y le restregué mi cara contra su pecho, cubriendo su camisa de sangre, lágrimas y mocos.

Steve – ¿Qué pasa, Gary? ¿Qué te ha pasado?

Gary (llorando) – ¡Mamá ha muerto! ¡Me lo dijo un hombre en el bosque! ¡Está muerta! Le ha picado una abeja y se le ha hinchado como a Cliff. Está en la cocina y Cujo le ha lamido las l–lágrimas…

Voz en off – Lágrimas fue la última palabra que pronuncié, tenía el pecho muy agitado y no podía hablar. Quería creer que el hombre del traje negro, el Diablo, no me seguía. Me prometí que nunca volvería a recorrer el sendero que llevaba al bosque. Creo que el mayor don que Dios pudo a dar a Sus criaturas fue el de no ver el futuro, pues si no, habría enloquecido sabiendo que recorrería el camino en menos de dos horas de nuevo. Sin embargo, en ese momento sólo sentí despreocupación sabiendo que estábamos solos. Entonces, pensé de nuevo en mi bella madre muerta y volví a llorar.

Steve (tranquilizando a Gary) – Escúchame, hijo. Tu madre está bien. No sé quién te habrá dicho lo contrario, pero tu madre está bien.

Gary – Pero… el hombre dijo…

Steve – No me importa lo que ese insensato dijera. Regresé antes de tiempo a casa, por lo que decidí ir a pescar contigo. Cogí mi caña y mi zurrón y madre nos preparó unos buenos bocadillos de mermelada. Así que, hace media hora estaba perfectamente, y no creo que alguien que haya ido desde aquí hasta el bosque haya tenido alguna otra noticia en sólo media hora. (Se da la vuelta). ¿Quién era ese hombre? ¿Dónde estaba? Voy a darle una paliza.

Voz en off – Se me ocurrieron mil cosas en ese instante, pues si mi padre le encontraba, no sería él quien diera la paliza.

Steve – ¿Gary?

Gary – No me acuerdo

Steve – ¿En la bifurcación?

Gary – Sí, pero no vayas. (Agarra de los brazos al padre). Por favor. Aquel hombre me daba miedo

Steve – Puede que no hubiera nadie. Puede que te quedaras dormido y tuvieras una pesadilla, como cuando pensabas en Cliff cuando murió.

Gary – Puede ser (baja la cara).

Steve – Creo que deberíamos ir a por tu caña y zurrón (Tiene intención de irse, pero le para Gary)

Gary – Espera. Quiero ver a mamá primero.

Steve – Está bien. ¿Pescaste algo?

Gary – ¡Sí! Una trucha de buen tamaño.

Steve – ¿Nada más?

Gary – Después me quedé dorm… (Ve a su madre, que acaba de entrar en escena y corre hacia ella) ¡MAMÁ!

Marion – ¿Qué pasa, Gary?

(Gary no responde, corre hacia ella y la abraza)

Steve – No te procupes, Marion, sólo ha tenido una pesadilla en el río.

Marion – Quiera Dios que sea la última.

(Cierre de telón)

(Se abre el telón, y aparece las misma escena, sólo que sin la madre)

Steve – No tienes que venir conmigo si no quieres.

Gary – Te acompañaré

Steve – ¿Qué llevas ahí?

(Gary se saca del pantalón una Biblia)

Gary – Una Biblia.

Steve – Está bien.

(Se ponen a caminar)

Voz en off – Al cabo de media hora estábamos en la orilla del río, contemplando la plataforma donde se había celebrado mi encuentro con el hombre del traje negro. ¡Ópalos, zafiros y amatistas! ¡Gary va dejando pistas! Ese verso, recuerdo, es el que pronunció el hombre del traje negro antes de tumbarse y reír como un niño que ha descubierto que tiene suficiente valor como para decir palabrotas como culo y mierda.

Steve – Quédate aquí (Le señala un lugar atrasado. Steve se pone a rebuscar y encuentra la caña y el zurrón. Abre éste último y ve que no hay nada.) ¿No dices que pescaste una trucha?

Gary – Sí, señor, pesqué una.

Steve – Aquí no está, así que, o lo soñaste, o… ¿sabes que nunca debes meter una trucha sin destripar y limpiar en el zurrón? Debes saberlo.

Gary – Sí, padre, lo sé.

Steve – Así que, si no lo soñaste, y estaba muerta en el zurrón, algo debió comérsela.

(De repente, el padre se gira, como si hubiera oído un ruido)

Steve – Vámonos de aquí.

(Gary coge el zurrón y mira adentro)

Gary (hablando para sí) – Debe de haberse comido el otro también.

Steve – ¿Qué?

Gary Pesqué otra trucha, enorme y hermosa, pero no te lo dije. Ha debido comerla también… Ese tipo estaba hambriento

(Salen del escenario, cierre de telón)

Epílogo

Voz en off – Desde aquel día han transcurrido 81 años y durante muchos de ellos no pensé en el asunto… al menos, no despierto. Como todos, no respondo de mis sueños. Parece que soy viejo, y sueño despierto. Los achaques de apoderan de mí, y eso sucede también con los recuerdos. Recuerdo lo que comía, los juegos a los que jugaba, las chicas que besaba en el guardarropía cuando jugábamos a prendas, los chicos con los que salía, mi primera copa, mi primer cigarrillo… Pero de entre todos esos recuerdos, el del hombre del traje negro es el más intenso y brilla con luz propia. Era real, era el Diablo, y aquel día yo era su misión o su suerte. Estoy convencido que escapar de él fue mera suerte, no del Dios al que he venerado y cantado himnos durante mi vida.

>>Aquí, a las puertas de la muerte, me digo que no debo temer al Diablo, que he llevado una buena vida, tranquila, y que no debo temerle. A veces, una voz me recuerda que aquel niño de nueve años tampoco hizo nada para temer al Diablo, y sin embargo se le apareció. Y a veces, en la oscuridad, oigo esa voz gutural diciendo: “Pez grande. Peeez graaaaaande”.

>>Vi una vez al Diablo, hace mucho, pero ¿y si regresara ahora? Soy demasiado anciano para correr, ni siquiera puedo ir al baño sin mi andador. No tengo ninguna trucha hermosa con que aplacarlo, aunque sólo sea por unos instantes. Soy viejo y mi zurrón está vacío. ¿Y si vuelve y me encuentra en este estado?

>>¿Y si todavía tiene hambre?

viernes, 3 de abril de 2009

Apocalipsis sin ti.

Las campanas ya resuenan
desde tierra a los abismos
y con volcanes y sismos.
También en las islas notan
cómo impetuosas brotan
las agüas de los límites
de sus tierras inviables
con pie o mula recorrer.
Dios sabe qué malo es ver
perecer sus pobladores.


Sin camino caminante,
yo recorro este mundo
caído y moribundo.
Veo muerte abundante;
liderazgo arrogante,
vencido por la locura,
esperanza que procura
no tener nada que ver
y en el caos no caer.
Y la vida ya no dura.


Pese a todo, más que aquello,
verdad, me importa tener
que acabar sin volver
a ver tu suave cabello
ni acariciar brazo bello.
No poder rozar tu piel,
sensual, acepto con hiel.
Y para tenerte en mi alma
siempre, recuerdo en la calma
tus labios como la miel.

miércoles, 1 de abril de 2009

Mi poema de amor.

Un intenso cosquilleo
me provoca tu mirada
y me recorre un deseo
por ti, por todo, por nada.


No tengo ya objetivo
aparte de a ti tenerte
en mis brazos; sólo vivo
por, otro día más, verte.


Tu pelo, caído en tus hombros,
fijación de los más dulces
logros. Bajo los escombros
yo sepulto dos verdades.


Una; no hay para mí
más razón que tu sonrisa
y tu cuerpo; y para ti
soy multitud indecisa.


¡Cuántos fallos cometí,
e hice tantas locuras!
Por causas que fácil ví
nobles, reales, honradas.


Tan profundas y legítimas
las vi, que las perseguí
con el alma y las balas
que yo nunca conseguí.


Dos; te amo y necesito
como el Sol un clavel
Vivo por el infinito.
Por tu amor, Isabel.

martes, 24 de marzo de 2009

CELL

La civilización se sumió en una segunda era de tinieblas por un camino previsible de sangre, aunque a una velocidad que ni el futurista más pesimista podría haber augurado. Fue como si hubiera estado esperando su final. El 1 de octubre, Dios estaba en Su cielo, la Bolsa se situaba en 10.140 puntos, y casi todos los vuelos funcionaban con puntualidad (salvo los que llegaban y salían de Chicago, eso era de esperar). Al cabo de dos semanas, el cielo pertenecía de nuevo a los pájaros y la Bolsa no era más que un recuerdo. En Halloween, todas las ciudades importantes, desde Nueva York hasta Moscú, hedían bajo los cielos desiertos, y el mundo tal como lo conocemos había pasado a la historia.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Juliette.

Juliette, nombre de rosas.
Juliette no bailaba,
movía el mundo bajo sus piernas.
Y él, orgulloso, aceptaba.

Castaña natural, las veces cubierto.
La Luna, exaltada por la belleza,
dejó su marca, así no su pómulo desierto.
Bella, compleja a la mano a la simpleza.

Pero Juliette estaba en soledad.
Cientos la tuvieron en brazos;
miles le hicieron vivir mentirosa verdad.
Solo por ti, Juliette, tus abrazos.

Tanto amó y tanto la amaron
pero sin amor, Juliette, no con amor.
¡Cuántos tus labios rozaron
y cuántos se negaron dándote dolor!

Que se vengue el olvido de mí,
que se olvide el recuerdo certero
si algún día, Juliette, a ti
no amé con un sentir verdadero.

Como no aquellos bandidos,
que en tu cadera prendieron, a tu vera.
Viejos canallas perdidos
en aquel bulevar en la carretera.



(NdA: Poema, relato, corto y canción.)

domingo, 1 de marzo de 2009

Él se intentó apartar, un disparo silenció al público y una bala surcó el cielo.

1

–…y en este día tan importante –continuó –me halaga y enorgullece ser yo el elegido para entregarle a este valiente soldado que arriesgó su vida por mí y por América esta condecoración y el ascenso a teniente.

Los aplausos cubrieron cualquier otro sonido que pudiera haber. El soldado subió al atril, vestido de traje negro con finas líneas verticales blancas, ayudado por sus muletas. Miró en rededor, suspiró tanto que los micrófonos lo recogieron y sacó del bolsillo unos folios. Los flashes de las cámaras le iluminaban desordenada e intermitentemente.

–Mi nombre es Ned Malone y nací en Maine –así comenzó su discurso –. Cuando me alisté en el ejército, jamás pensé que llegaría el día en que ascendería a teniente, ni que el senador me reconocería individualmente.

El discurso no salió de ningún tópico de este tipo de actos. Agradecimientos, promesas, más agradecimientos,… La gente se mantenía inmóvil observando. En un momento del discurso, el ponente paró, miró a los edificios que rodeaban aquella calle y reflexionó unos instantes. Luego continuó, y nadie advirtió que una figura salía del escenario y, aumentando la velocidad mientras se alejaba, se dirigió al edificio de la parte oeste. El discurso continuó, y otra vez Ned Malone se interrumpió unos instantes.

–…y nada me parará en mi objetivo de proteger al senador y a cuantos formamos esta nación que es América –siguió –. Señores, mi nombre es Ned Malone y nací en Maine –dijo, para finalizar. Introdujo las manos en los bolsillos de la chaqueta, esperó, e hizo ademán de marcharse.

La calle se derrumbó en aplausos, incluido el senador. Pero el rostro de éste cambio ligeramente cuando vio de refilón un brillo metálico en una ventana, y bruscamente cuando pudo ver qué era y a aquélla persona haciéndole señas.

Él se intentó apartar, un disparo silenció al público y una bala surcó el cielo.

2

“Mi nombre es Ned Malone y nací en Maine”, había dicho el soldado homenajeado. Pero aquello no era lo realmente importante para Rob Williams en ese momento. Él había visto algo. Volvió a mirar aquella ventana. Portal diecisiete, noveno piso. El brillo era constante, estaba quieto. Cortinas de círculos rojos y verdes se mecían a merced del viento. Rob miró a su compañero y le dedicó una mirada que ambos entendieron como un ‘voy a comprobar algo’. Rob salió disimuladamente del escenario montado para la ocasión y comenzó a perderse entre la multitud, siempre hacia aquel edificio. Nadie se dio cuenta, ni quiso hacerlo, de que un guardaespaldas salía del escenario, todos estaban demasiado ensimismados con el discurso.

Para su bien, la puerta del portal estaba abierta. Dentro, el aire era frío e impenetrable, y a Rob, pese a su dureza, le transmitió una sensación de oscuridad y de desazón.

A pesar de su forma física, Rob se dio cuenta de que el ascensor siempre sería más rápido habiendo nueves pisos entre medias. Así, lo cogió y en un momento estuvo en la novena planta. Ante él, se abrían dos lados con sendos caminos, ambos idénticos. A la izquierda, los pisos A y B; a la derecha, los pisos C y D. Sería a la izquierda, eso lo sabía con toda seguridad, esa parte era la que daba a la calle donde se celebraba el acto, pero no sabía cual de las dos sería. Puso el oído sobre la puerta B y no oyó nada. No como cuando lo puso sobre la A, en la que oyó gente discutiendo, dos o tres, pero tampoco a viva voz. Tocó en la puerta y esperó. Podría haber esperado años allí, nadie le abriría. Toco otra vez, y lo mismo. Más fuerte, pero nada. Tomó algo de carrerilla, y gracias a su musculatura, tiró abajo la puerta.

El panorama era el de un piso descuidado y sucio. Montones de papeles se repartían desordenadamente por el suelo, y en las paredes había innumerables manchas oscuras y humedades. Y las voces seguían. Y Rob las siguió a ellas. Provenían de una habitación al fondo del pasillo principal que se había encontrado nada más entrar. La puerta estaba cerrada, y tan demacrada y sucia como las demás. Tomó el pomo con delicadeza y, sin inmutarse, abrió.

En el cuarto había solamente una mesa de madera. Ni sillas, ni alfombras, ni armarios, ni nada más. Una mesa y, claro, una ventana. Y encima de la mesa,

(las voces)

una grabadora.

“Joder, en funcionamiento”, se dijo Rob. La ventana estaba cerrada. Buscó otra habitación que tuviera ventana a esa calle y sólo encontró una más, un dormitorio infantil pobremente decorado. Y la ventana también estaba cerrada y no tenía cortinas. Miró a través de ellas y vio cómo aún el soldado seguía hablando, y cómo el público atendía en silencio. Rob golpeó furiosamente la pared, y un puñadito de polvo se desprendió de ésta. “Es el otro”.

Salió de aquel piso rápidamente y, sin esperar, tiró la puerta abajo. Rob paró un momento; le sorprendió ver que la decoración y suciedad de aquel piso era exactamente igual al otro. Los papeles ahora se le antojaban ordenados y colocados y las manchas que recordaba se repetían ahora en la pared. Entonces, Rob se dirigió a la primera habitación que había registrado en el otro piso. Y allí estaba. La ventana de cortinas de círculos rojos y verdes. Y el brillo. Frente a la ventana, un arma francotirador apuntaba al cielo, sin ningún hombre para dispararla. Rob se asomó y vio lo mismo que había visto antes. El discurso, pensó, estaría a punto de terminar. Fijó la vista en el que hablaba.

“Señores, mi nombre es Ned Malone y nací en Maine”, dijo, y con eso, finalizó. Se metió las manos en los bolsillos de la chaqueta y Rob no dio crédito a lo que pasó después. Casualmente, o no, cuando el público empezó a aplaudir, el arma, lentamente comenzó a girar, fijando su punto de mira en el hombre a la izquierda del soldado. El senador. Rob tiró de la máquina con todas sus fuerzas, pero ella no paró en su recorrido. Entonces, él sacó el tronco por la ventana y comenzó a mover los brazos y a gritar. Afortunadamente, el senador le vio, pero no a tiempo.

Él se intentó apartar, un disparo silenció al público y una bala surcó el cielo.

3

El público comenzó a gritar, los más histéricos a gritar, y a correr en todas direcciones. Uno de los que guardaba la seguridad del evento se acercó al cuerpo caído del senador y comprobó que, por suerte, el disparo no le había dado (“Maldita sea”, pensó El Criminal). Éste le indicó dónde había visto el arma y una brigada de policías se fue al lugar. Cuando estuvieron arriba, detuvieron a la única persona que encontraron.

Mientras, abajo, sus numerosos guardaespaldas le aconsejaron entrar debajo del escenario, y así lo hicieron él, Ned Malone y varios de seguridad. Allí abajo, la luz era débil y el agujero que había hecho la bala hacía una raya de luz nítida. Aunque no costaba mantenerse de pie, aunque algunos tocaran el techo con la cabeza, se sentaron, apoyando la espalda en las diversa barras de metal que formaban la estructura del escenario.

Hubo numerosas intervenciones, la mayoría preguntando por la salud de las figuras importantes, pero entonces entró un policía, informando de que habían encontrado a un tipo con varios kilos de explosivos corriendo hacia el escenario.

–Fue absurdo –relató –. Simplemente absurdo. Corría gritando, y en cuanto le cogimos, en vez de activar la carga, siguió gritando. De hecho, no le hemos encontrado el activador, no sé si ni siquiera llevará. Estaba loco.

El agente se marchó y el silencio volvió a inundar el interior de aquella telaraña metálica.

–Realmente debía de estar loco –comentó el senador, apaciguando el ambiente.

–¿Por qué? –quiso saber Ned.

–Querer quitarse la vida, y hacerlo de una forma tan… inútil y descarada.

–Eso no es estar loco –sentenció firmemente Ned –. En verdad, aún no perdió el momento. Simplemente, es luchar por unos objetivos que no se dan en toda la sociedad. Luchar por algo que la mayoría no acepta.

–Jesús, ¡pero pone en peligro la vida de otros aparte de la suya!

–Bien… Entonces, sí, puede que todos nos volvamos locos en algún punto de nuestra vida. Y más usted, con su ingenua invasión a otros países…

–¡No le consiento que…! –le interrumpió.

–Silencio –le devolvió la interrupción, éste mucho más calmado –. Nadie elige querer matar a alguien. En todo caso, es ese ‘alguien’ quien hace que una persona le quiera matar. Y usted ha hecho lo suyo.

–¿Me está diciendo que…?

–Que se calle –Ned se levantó –. Por favor –y le dedicó una sonrisa amable –. Unos enloquecen cuando empiezan a respirar, y nacen asesinos, viles y crueles. Otros, cuando están próximos a morir. Permítame hacerle una demostración.

Anduvo lentamente, y se paró cuando la raya de luz que provenía del agujero le atravesaba. Miró al frente, e imitó de forma absurda la firmeza de los soldados.

–¿Cree que yo estoy loco? –dijo –. ¿Lo cree usted, acaso?

El senador balbuceó y no acertó a pronunciar ninguna palabra inteligible.

–Compruébelo. No ahora. Espere –dicho esto, se sacó del bolsillo de la chaqueta un dispositivo gris con dos botones rojos. Con la mano con la que lo sujetaba, hizo un gesto de despedida, y pulsó el botón de más abajo.

Él no se intentó apartar, un disparo silenció al público presente, y una bala surcó el cielo.

4

Tras aquella macabra escena, pasaron unos minutos en silencio, rodeando aquel cuerpo, habitado por aquella mente tan loca y a la vez maravillosa, que sangraba sin fin.

Unos policías les dieron salida a todos y, uno por uno, fueron saliendo de allí. Por fin, parecía que todo había terminado.

De camino al furgón que le llevaría a su hogar, un agente de policía le indicó, señalando un coche patrulla que se encontraba cercano, dónde se encontraba el hombre que había intentado suicidarse. Desde allí se oían los gritos.

Entonces, se asomó a la ventana cerrada un rostro frívolo, de dientes amarillentos, que seguía gritando cosas apenas entendibles.

“En verdad, aún no perdió el momento”, había dicho Ned, y el senador lo recordó. Lo recordó, sí, pero de poco sirvió. El coche patrulla estalló en mil pedazos, llevándose la vida de cuantos había allí presentes.

Nadie se intentó apartar. Ningún disparó silenció a nadie y no, ninguna bala surcó el cielo.

jueves, 26 de febrero de 2009

Un cuerpo, un disparo y una ventana rota.

1

–Sí –dijo él, aún algo conmocionado por los sucesos acontecidos –, yo lo vi. Le observé entrar, no le dí importancia. Cuando pasé por delante, me sorprendió ver la puerta cerrada. Conseguí forzarla y, al entrar, estaba allí con la… la… –tartamudeó –. La pistola apuntando a su sien. Y también estaba el cuerpo. Lleno de sangre el suelo, su cuerpo e incluso la pared en la que se apoyaba. Cuando fui a por él, se subió al alféizar de la ventana, con la pistola aún en su cabeza –paró. Tomó aire. La respiración empezaba a entrecortársele –. Sin esperar, ni a despedida ni reclamo, apretó el gatillo y cayó.

2

La chica había recogido las cosas cuando El Asesino entró. Llevaba su cartera habitual, negra y vieja.

–¿Qué haces aquí? Sabes que ya nadie puede estar aquí –le recriminó.

–Perdona, estoy recogiendo unas cosas que había olvidado –se justificó ella. Aunque sabía que lo que hacía allí era esperar a su novio.

–Date prisa.

Ella hizo como si ordenara su pupitre, esperando a que él se fuera. Desordenó y ordenó sus diccionarios, sacó libros de la mochila y los volvió a introducir en ella, pero El Asesino lo advirtió.

–Ese libro lo has metido ya dos veces. ¿Te crees que soy tonto, niña?

El Asesino se acercó a ella, casi trotando, la agarró de un brazo y la empujó contra la pared. Le dio una bofetada que la desplazó hasta el pupitre más cercano, e hizo arrastrar también la silla correspondiente, haciendo que ésta chirriara contra el suelo.

–Tu noviecito me ha jodido, me ha jodido, sí. Y tú vas a pagarlo, sí, claro que vas a pagarlo.

Ella sabía de qué hablaba, sabía que se molestaría, pero no que haría esto. Así se llevaría otra denuncia. Intentó levantarse y correr hacia la puerta, pero El Asesino la golpeó y sus zapatillas resbalaron en los azulejos del suelo.

–¡Déjame en paz! –clamó entre sollozos ella.

–¡CÁLLATE! –bramó El Asesino. Aquel grito silenció, por completo y para siempre, a la chica.

El Asesino desenfundó una pistola de donde ella no pudo ver y disparó a bocajarro a la chica. Sólo fue uno, pero efectivo. A la cabeza, desde muy poca distancia. La sangre de la chica se esparció por todo el suelo y por toda la pared. Y no volvería a levantarse.


3

Pasó por delante del chico, pero él no le vio hasta que ya estaba lo suficientemente lejos como para saber que llegaría tarde. Él estaba en el patio, y cuando lo vio, El Asesino estaba ya cerca de las ventanas del segundo piso. Sabía lo que haría. Él quería venganza y la tomaría, pero el chico no sabía cuando. Aún así, no podía quedarse allí.

Corrió lo más rápido que pudo, por las primeras escaleras que encontró, que desgraciadamente eran las que se hallaban más lejos de la clase donde ella le estaba esperando. Cuando llegó al primer piso, se planteó ir por otra escalera, pero decidió que aquella idea sólo le haría perder el tiempo.

En el segundo piso, todo estaba vacío. Paró para escuchar. Se ajustó los guantes de cuero que llevaba; aguzó el oído y no le costó oír los gritos de los dos, unos de poder y otros de horror, en la clase donde habían quedado. Corrió, corrió, corrió,…

El Asesino querría tomarse la venganza por la denuncia que el chico le había puesto, pues fue descubierto abusando de algunos alumnos. A pesar de ello, aún la demanda no había tomado forma en el juzgado, aún se estaba procesando, pero él quería venganza, claro. Corrió, corrió, corrió…

…y el sonido del disparo le frenó.

Unos instantes, momentáneamente, pero le frenó. Continuó después, pero estuvo quieto, paralizado por el miedo, sin saber quién habría disparado y quien recibido la bala. Siguió corriendo, y quiso llegar a la clase donde oyó el disparo, pero algo le hizo aminorar la velocidad cuando llegó a la hilera de ventanas que precedía a la puerta de la clase. Se agachó para que nadie le viera la cabeza desde dentro y cuando llegó, comprobó silenciosamente que la puerta estaba cerrada. Puso el oído en la puerta, y no oyó nada. Contó hasta tres (uno, dos, tres) y tiró la puerta abajo. Y allí estaba él. Y el miedo le heló la sangre y la tristeza, el alma. Porque allí estaba ella, tirada en el suelo, apoyada en la pared, como esperándole en silencio, cubierta de sangre.

-¡Cabrón! –gritó entre lágrimas. Y el otro rió -. ¡Te mataré! –y siguió riendo.

El chico se tiró hacia El Asesino. Forcejearon durante unos momentos, hasta que el que portaba la pistola golpeó al otro con ella. Ahora al chico le sangraba levemente la mejilla.

-¿Pensabas que pasaría esto, niñato? –rió -. Yo sí.

Y siguió riendo. Entonces, mientras el chico se levantaba, disparó…

…disparó a la ventana, que se rompió en mil pedazos. El Asesino se acercó al chico, lo agarró y lo arrojó a la ventana.

-Sube –le ordenó -. ¡Sube! –le golpeó en la nuca. El chico, obedeció.

-La… la quitaré. Yo… lo siento…

Y El Asesino rió. Y siguió riendo. Sin pedir explicación, disparó. El chico emitió un grito ahogado y cayó al suelo. El Asesino tiró el arma, que cayó cerca del cuerpo. Se quitó los guantes, y se los guardó en los pantalones, para quemarlos más tarde. Todo había sido fácil. Ahora bajaría y llamaría a la policía.

La Moncloa, ¡otaku!

Gracias a una fuente bastante fiable, y a los que mando un saludazo (Ramen Para Dos), un rumor que se habría confirmado ya sería que la hija de nuestro presidente del gobierno es otaku y seguidora del manga y anime Death Note.
Según mi fuente, en el Mochitsuki 2009, 'uno de los representantes de la comunidad japonesa en Madrid comentó en su discurso que cuando coincidió con Zapatero, éste le confirmó que una de sus hijas era una enamorada de la cultura japonesa'.
Esto, empero, no es nada raro, dado que cada vez más adolescentes se aficionan a estos dibujos extranjeros tan característicos.
De nuestra parte, y seguramente de todos los blogs que publican esta 'curiosidad', no noticia, dado que no es nada nuevo, queremos mandarle un saludo a esta joven otaku.

Sorpresa, venganza, y una extraña visión.

Los encargados daban de comer ahora a los gatos. En el patio, una apestosa mezcla de pescado algo pasado, que habían tirado los humanos, era devorada por una manada de felinos. En la puerta, discretos, dos de ellos, a modo de guardianes en aquel entramado plan.

Entonces, los animales rodearon a los encargados que se vieron reducidos y obligados a caer como fichas de dominó en la asquerosa comida que, desganados, habían servido a los gatos. La muchedumbre animal, lo que menos cuantiosa, empezó a reducirse cuando algunos de ellos, se fueron de aquel patio, quedando reducida a muy pocos de ellos, velando a los humanos, que seguían demasiado atemorizados como para reaccionar. Sólo uno de ellos…

Una parte de los gatos que habían salido del patio comenzaban a abrir las celdas de sus colegas enjaulados. Perros, conejos, aves pequeñas, roedores,… toda una selva que ahora se liberaba y apresaba a los humanos, tras años de encarcelamiento en aquella perrera (la tienda tenía el nombre de Perrera Yoni&Bros., pero ciertamente allí lo que menos había eran canes).

Los restantes, iban entrando en las oficinas, sino hábilmente por las puertas, por las ventanas que el calor animaba a dejar abiertas. Iban bien organizados, tres por cada sala, y si había algún humano allí, lo reducían con admirable facilidad.

En la sala de las jaulas, habían aparecido rápidamente los gordos jefes de seguridad, que emplearon una fuerte violencia con los animales. Apenas dio a dos de ellos, pues éstos rápidamente les pagaron con la misma moneda, y quedaron tumbados en el suelo en un charco de sangre.

La recepcionista intentó marcar el número de la policía y avisar de tal hecho, a la vez tan increíble y real, pero, por supuesto, una estudiante que se sacaba un dinero trabajando de mala gana en verano allí mientras intentaba pagar su piso en la Quinta Avenida, fue pasto de los animales, y cayó al suelo derrotada, no muerta. Los animales no pensaban utilizar la violencia, salvo que se vieran obligados, como había ocurrido con los de seguridad.

En el patio, imprevisiblemente, un fornido muchacho había conseguido escapar, dejando tras de sí algún cadáver de animal y otros más heridos, y corría ya la entrada. Claro que allí los animales le bloquearon la salida y el humano gritó a viva voz: “¿Qué queréis?”.

No halló respuesta, aún estaba cuerdo. Oír hablar a los animales sería mucho peor que aquello. Aún así, un pajarillo que volaba por allí pió y se abalanzó hacía él, y aquel sonido pudo oírse como un: “Venganza”.

Los animales pronto le tomaron y, sin darse cuenta el humano, le sacaron a la puerta de la calle, y lo tiraron allí. El humano sacó fuerzas de flaqueza para alzar la vista. En la calle, coche se habían salido de la carretera, los que menos echaban humo, los que más ardían. Los perros, gatos y demás animales terrestres actuaban como normales peatones, lo pajarillos surcaban el cielo de la ciudad, y la locura el de aquel pobre infeliz humano.

lunes, 23 de febrero de 2009

Oscars 2009

Ayer domingo 22 de febrero se fallaron los Oscars 2009. La 81ª edición, presentada por el actor australiano Hugh Jackman en el Kodak Theater, dio a conocer los siguientes ganadores (gran triunfadora de la noche ‘Slumdog Millionaire’ con 8 estatuillas) [¡¡¡Fue un gran placer compartir la noche en directo con ustedes!!! Gracias a mi conexión Richmond por darme la información de los ganadores chateando con puntualidad prístina]:

MEJOR PELÍCULA
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), A Kennedy/Marshall Production; Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Ceán Chaffin, Productores
‘El Desafío: Frost contra Nixon’ (Universal), A Universal Pictures, Imagine Entertainment y Working Title Production; Brian Grazer, Ron Howard y Eric Fellner, Productores
‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features), A Groundswell y Jinks/Cohen Company Production; Dan Jinks y Bruce Cohen, Productores
‘El Lector’ [The Reader] (The Weinstein Company), A Mirage Enterprises y Neunte Babelsberg Film GmbH Production; Anthony Minghella, Sydney Pollack, Donna Gigliotti y Redmond Morris, Productores
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), A Celador Films Production; Christian Colson, Productor

MEJOR DIRECTOR
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount and Warner Bros.), de David Fincher
‘El Desafío: Frost contra Nixon’ (Universal), de Ron Howard
‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features), de Gus Van Sant
‘El Lector’ [The Reader] (The Weinstein Company), de Stephen Daldry
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), de Danny Boyle

MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Richard Jenkins en ‘The Visitor’ (Overture Films)
Frank Langella en ‘El Desafío: Frost contra Nixon’ (Universal)
Sean Penn en ‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features)
Brad Pitt en ‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.)
Mickey Rourke en ‘El Luchador’ [The Wrestler] (Fox Searchlight)

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Anne Hathaway en ‘Rachel Getting Married’ (Sony Pictures Classics)
Angelina Jolie en ‘El Intercambio’ [Changeling] (Universal)
Melissa Leo en ‘Frozen River’ (Sony Pictures Classics)
Meryl Streep en ‘La Duda’ [Doubt] (Miramax)
Kate Winslet en ‘El Lector’ [The Reader] (The Weinstein Company)

MEJOR ACTOR DE REPARTO
Josh Brolin en ‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features)
Robert Downey Jr. en ‘Tropic Thunder’ (DreamWorks, Distribuida por DreamWorks/Paramount)
Philip Seymour Hoffman en ‘La Duda’ [Doubt] (Miramax)
Heath Ledger en ‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.)
Michael Shannon en ‘Revolutionary Road’ (DreamWorks, Distribuida por Paramount Vantage)

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Amy Adams en ‘La Duda’ [Doubt] (Miramax)
Penélope Cruz en ‘Vicky Cristina Barcelona’ (The Weinstein Company)
Viola Davis en ‘La Duda’ [Doubt] (Miramax)
Taraji P. Henson en ‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.)
Marisa Tomei en ‘El Luchador’ [The Wrestler] (Fox Searchlight)

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
‘Frozen River’ (Sony Pictures Classics), escrito por Courtney Hunt
‘Happy-Go-Lucky’ (Miramax), escrito por Mike Leigh
‘Escondidos en Brujas’ [In Bruges] (Focus Features), escrito por Martin McDonagh
‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features), escrito por Dustin Lance Black
‘Wall-E’ (Walt Disney), Guión de Andrew Stanton y Jim Reardon; Historia original de Andrew Stanton y Pete Docter

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), Guión de Eric Roth, Historia en pantalla de Eric Roth y Robin Swicord
‘La Duda’ [Doubt] (Miramax), escrito por John Patrick Shanley
‘El Desafío: Frost contra Nixon’ (Universal), Guión de Peter Morgan
‘El Lector’ [The Reader] (The Weinstein Company), Guión de David Hare
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), Guión de Simon Beaufoy

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
‘The Baader Meinhof Complex’, A Constantin Film Production, Alemania
‘La Clase’ [The Class] (Sony Pictures Classics), A Haut et Court Production, Francia
‘Departures’ (Regent Releasing), A Departures Film Partners Production, Japón (Takita Yojiro)
‘Revanche’ (Janus Films), A Prisma Film/Fernseh Production, Austria
‘Vals con Bashir’ (Sony Pictures Classics), A Bridgit Folman Film Gang Production, Israel

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
‘Bolt’ (Walt Disney), por Chris Williams y Byron Howard
‘Kung Fu Panda’ (DreamWorks Animation, Distribuida por Paramount), por John Stevenson y Mark Osborne
‘Wall-E’ (Walt Disney), por Andrew Stanton

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
‘El Intercambio’ [Changeling] (Universal), Dirección Artística: James J. Murakami, Decorados: Gary Fettis
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), Dirección Artística: Donald Graham Burt, Decorados: Victor J. Zolfo
‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), Dirección Artística: Nathan Crowley, Decorados: Peter Lando
‘La Duquesa’ [The Duchess] (Paramount Vantage, Pathé y BBC Films), Dirección Artística: Michael Carlin, Decorados: Rebecca Alleway
‘Revolutionary Road’ (DreamWorks, Distribuida por Paramount Vantage), Dirección Artística: Kristi Zea, Decorados: Debra Schutt

MEJOR FOTOGRAFÍA
‘El Intercambio’ [Changeling] (Universal), por Tom Stern
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), por Claudio Miranda
‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), por Wally Pfister
‘El Lector’ [The Reader] (The Weinstein Company), por Chris Menges y Roger Deakins
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), por Anthony Dod Mantle

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO
‘Australia’ (20th Century Fox), por Catherine Martin
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), por Jacqueline West
‘La Duquesa’ [The Duchess] (Paramount Vantage, Pathé y BBC Films), por Michael O’Connor
‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features), por Danny Glicker
‘Revolutionary Road’ (DreamWorks, Distribuida por Paramount Vantage), por Albert Wolsky

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
‘The Betrayal’ (Nerakhoon) (Cinema Guild), A Pandinlao Films Production, de Ellen Kuras y Thavisouk Phrasavath
‘Encounters at the End of the World’ (THINKFilm y Image Entertainment), A Creative Differences Production, de Werner Herzog y Henry Kaiser
‘The Garden’, A Black Valley Films Production, de Scott Hamilton Kennedy
‘Man on Wire’ (Magnolia Pictures), A Wall to Wall Production, de James Marsh y Simon Chinn
‘Trouble the Water’ (Zeitgeist Films), An Elsewhere Films Production, de Tia Lessin y Carl Deal

MEJOR CORTO DOCUMENTAL
‘The Conscience of Nhem En’, A Farallon Films Production, de Steven Okazaki
‘The Final Inch’, A Vermilion Films Production, de Irene Taylor Brodsky y Tom Grant
‘Smile Pinki’, A Principe Production, de Megan Mylan
‘The Witness - From the Balcony of Room 306′, A Rock Paper Scissors Production, de Adam Pertofsky y Margaret Hyde

MEJOR MONTAJE
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), por Kirk Baxter y Angus Wall
‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), por Lee Smith
‘El Desafío: Frost contra Nixon’ (Universal), por Mike Hill y Dan Hanley
‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features), por Elliot Graham
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), por Chris Dickens

MEJOR MAQUILLAJE
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), de Greg Cannom
‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), de John Caglione, Jr. y Conor O’Sullivan
‘Hellboy II: El Ejército Dorado’ (Universal), de Mike Elizalde y Thom Floutz

MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), de Alexandre Desplat
‘Resistencia’ [Defiance] (Paramount Vantage), de James Newton Howard
‘Mi nombre es Harvey Milk’ (Focus Features), de Danny Elfman
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), de A.R. Rahman
‘Wall-E’ (Walt Disney), de Thomas Newman

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
“Down to Earth” de ‘Wall-E’ (Walt Disney), Música de Peter Gabriel y Thomas Newman, Letra de Peter Gabriel
“Jai Ho” de ‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), Música de A.R. Rahman, Letra de Gulzar
“O Saya” de ‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), Música y Letra de A.R. Rahman y Maya Arulpragasam

MEJOR CORTO DE ANIMACIÓN
‘La Maison en Petits Cubes’, A Robot Communications Production, de Kunio Kato

‘Lavatory - Lovestory’, A Melnitsa Animation Studio y CTB Film Company Production, de Konstantin Bronzit
‘Oktapodi’ (Talantis Films), A Gobelins, L’école de l’image Production, de Emud Mokhberi y Thierry Marchand
‘Presto’ (Walt Disney), A Pixar Animation Studios Production, de Doug Sweetland
‘This Way Up’, A Nexus Production, de Alan Smith y Adam Foulkes

MEJOR CORTO DE ACCIÓN REAL
‘Auf der Strecke (On the Line)’ (Hamburg Shortfilmagency), An Academy of Media Arts Cologne Production, de Reto Caffi
‘Manon on the Asphalt’ (La Luna Productions), A La Luna Production, de Elizabeth Marre y Olivier Pont
‘New Boy’ (Network Ireland Television), A Zanzibar Films Production, de Steph Green y Tamara Anghie
‘The Pig’, An M & M Production, de Tivi Magnusson y Dorte Høgh
‘Spielzeugland (Toyland)’, A Mephisto Film Production, de Jochen Alexander Freydank

MEJOR MONTAJE DE SONIDO
‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), por Richard King
‘Iron Man’ (Paramount y Marvel Entertainment), por Frank Eulner y Christopher Boyes
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), por Tom Sayers
‘Wall-E’ (Walt Disney), por Ben Burtt y Matthew Wood
‘Wanted’ (Universal), por Wylie Stateman

MEJOR MEZCLA DE SONIDO
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), por David Parker, Michael Semanick, Ren Klyce y Mark Weingarten
‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), por Lora Hirschberg, Gary Rizzo y Ed Novick
‘Quien quiere ser millonario’ [Slumdog Millionaire] (Fox Searchlight), por Ian Tapp, Richard Pryke y Resul Pookutty
‘Wall-E’ (Walt Disney), por Tom Myers, Michael Semanick y Ben Burtt
‘Wanted’ (Universal), por Chris Jenkins, Frank A. Montaño y Petr Forejt

MEJORES EFECTOS VISUALES
‘El Curioso Caso de Benjamin Button’ (Paramount y Warner Bros.), por Eric Barba, Steve Preeg, Burt Dalton y Craig Barron

‘El Caballero Oscuro’ [The Dark Knight] (Warner Bros.), por Nick Davis, Chris Corbould, Tim Webber y Paul Franklin
‘Iron Man’ (Paramount y Marvel Entertainment), por John Nelson, Ben Snow, Dan Sudick y Shane Mahan

OSCAR HONORÍFICO
Al actor Jerry Lewis

Vía: Mi conexión Richmond

domingo, 22 de febrero de 2009

El Caballero Oscuro

El caballero oscuroAcabo de llamar a la Real Academia de la Lengua para pedir, bueno no, para exigir, que en la definición de espectacular se ponga la foto de este cartel que ven a la izquierda. El caballero oscuro, señores, es una de las mejores películas que he tenido el placer de ver en la gran pantalla. Cada instante, cada frase, cada movimiento... es de una intensidad y de una belleza acojonantes. Y, perdonad por los adjetivos, pero tendré que recurrir a todos y cada uno de ellos para describir esta obra magna de Christopher Nolan. No es fácil hacer una crítica de una película que roza tan descaradamente la perfección, pues no hay nada criticable. No es solo una película más de superhéroes, nos encontramos ante un film épico que transciende sus orígenes, siendo ésta una obra, como dirían Los Rodriguez, para no olvidar.

En El caballero oscuro, Batman (Christian Bale) vuelve en su lucha personal contra el crimen, con la ayuda del teniente Gordon (Gary Oldman) tal y como ya ocurría en la primera parte. Pero esta vez alguien más quiere unirse para formar un triunvirato para limpiar las calles de Ghotam de delincuencia. Harvey Dent (Aaron Eckhart), fiscal del distrito, quiere que Batman cuente con su ayuda y asi poder luchar juntos. La alianza parece eficaz hasta que aparece un criminal cuya tarjeta de presentación es una carta con la figura del Joker.

Lógicamente eso no es nada más que el principio, contar más formaría parte de un spoiler y, como saben, las buenas críticas no tienen de eso. Ésta segunda parte es tan oscura como reza el título, detrás de una simple apariencia de blockbuster palomitero se esconde una enrevesada trama policial, mezclada con un intenso drama salpicado por unas escenas de acción, ésta vez, bien rodadas, y donde las sorpresas y los giros argumentales se suceden cada 10 minutos, formando así una obra de 2 horas y media de puro espectáculo, con suficientes ingredientes para convertirse en la película del año y, si me apuran, de la década.

Antes de continuar, confirmaré que la actuación de Ledger no solo está a la altura del film, sino que lo supera, con una interpretación de un personaje desquiciado, manipulador, a la vez que explosivo y ocurrente. Una lección de como debe ser interpretado un villano, gracias también a la labor de guión que tan bien lo dibuja y a una caracterización acojonante (¿lo ven? ya comienzo a repetir adjetivos). Pero, al contrario de lo que se pueda pensar, el peso del film no recae en sus espaldas. De echo nadie, y a la vez todos, llevan el peso del film, cosa que hace que esta película sea tan grande. Desde la transformación de Harvey Dent en Dos caras, a la persecución del Joker por las calles de Ghotam con la nueva e impresionante moto nacida del batmóvil, como si de un parto se tratase.

El resto de secundarios que ya formaron parte del anterior film actúan de una forma soberbia, desde Michael Caine a Morgan Freeman, y las nuevas incorporaciones como la de Maggie Gyllenhaal que supera a Katie Holmes en cuanto a interpretación, no así en belleza, interpreta un papel que lleva con bastante solvencia, aunque con ciertas limitaciones. Destacar que ver la película en Versión Original Subtitulada sería una elección bastante acertada para aquellos que deseen disfrutar de las actuaciones de todos los actores, especialmente la de Ledger. Verla doblada es otra buena opción, y verla en ruso también, si lo prefieren. El caso es verla.

Poco más que decir del estreno del año, solamente me queda daros un consejo. No vean nada, no dejen que nadie os cuente ninguna escena, ni siquiera lean más criticas, relean la mía. Y vayan al cine, por dios, dejen el emule para otros menesteres y disfruten en una pantalla grande de una obra maestra como lo es El caballero Oscuro.

martes, 17 de febrero de 2009

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio


Por fin sabemos que Peter Jackson y Steven Spielberg dirigirán “Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio“, y para ello contarán con Jamie Bell (”Billy Elliot”) como el intrépido reportero y con Daniel Craig (”Resistencia”) como el pirata Rackham el Rojo. La continuación de la franquicia esta casi asegurada.

En el resto del reparto encontramos a Andy Serkis (”El Señor de los anillos”), Simon Pegg (”Big Nothing”), Nick Frost, Gad Elmaleh (”Chouchou”), Toby Jones (”Historia de un crimen”) y Mackenzie Crook.

El estreno de la película esta previsto para el 2011, y estará rodada en 3D mediante motion capture como “Polar Express”. El guión corre a cargo de Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish. Esperemos que no sea tan decepcionante como el estrepitoso retorno de Indiana Jones.

Jackson y Spielberg dirigiendo a Tintín... promete.

sábado, 14 de febrero de 2009

La Torre Oscura (III) Las Tierras Baldías


Bueno, pues ya acabé la tercera parte de esta gran saga de Stephen King. Las Tierras Baldías se centra ya en el viaje hacia La Torre Oscura, es la parte que tiene más aventuras y en la que pasan más cosas, el libro es notablemente mas extenso que las dos primeras partes. Este libro es denso, pero denso en el buen sentido de la palabra, Stephen King se recrea con los paisajes, los personajes,y consigue introducir al lector en el mundo de Roland y sus compañeros, nadie como Stephen King sabe involucrar al lector de esa forma. Como siempre digo la prosa de King no es buena, y las traducciones aun son peores, pero es que en esta saga no es necesario usar una prosa artística, ni recursos estílisticos complejos, aquí lo que interesa es lo que les ocurre a los personajes, vivir con ellos en el mundo que se ha movido, ka-tet, en una palabra.

Tengo que confesar que ha habido algunos momentos que puede que me hayan resultado algo lentos, no aburridos, pero ciertas partes son algo reiterativas, de todas formas si ya te has leido las otras dos partes y estas integrado en la historia no te costará nada pasar ese bache.

Es interesante ver como los personajes van evolucionando, Jake, Eddie, Sussanah, y sobretodo Roland, el pistolero, que cada vez resulta mas interesante. Stephen King ha creado esos personajes desde su interior, y se nota, no son estereotipos, Roland es un pistolero si, tipo Clint Eastwood en sus Spaguetti Westerns, pero situar a ese personaje en un mundo ficticio y cargarlo de una personalidad como esa no es para nada estereotipar un personaje.

Lo de Blaine el Mono(rraíl) es fascinante, la forma de enlazar ese tren con el libro infantil de Jake, los acertijos, los ordenadores...realmente este escritor tiene una imaginación soberbia, hay veces que parece estar improvisando, parece imposible que algunas cosas de las que cuenta puedan estar pensadas antes de escribirlas.

Pues nada, no quiero contar nada más, solo decir que esta saga me tiene atrapado, y no se porqué, tengo unas ganas locas de leer la cuarta parte, que pronto llegará...

Hasta entonces,

Khef, ka y ka-tet.

domingo, 8 de febrero de 2009

Iron man. Una de superhéroes... y buena.


Cada vez son menos los superheroes importantes de la Marvel que quedan sin su correspondiente adaptación a la gran pantalla. Uno de ellos era 'Iron Man', uno de los más queridos por los aficionados principalmente debido al carisma de su protagonista, el multimillonario Tony Stark.

Cuando se anunció que el Hombre de Hierro iba a ser llevado al cine por Jon Favreau, un hombre que lo más importante que había dirigido en toda su carrera eran la patochada de Elf o Zathura, nos temíamos lo peor. Sin embargo, cuando se anunció que el papel de Tony Stark iba a recaer en Robert Downey Jr., el proyecto empezó a prometer. Y es que la elección de Downey Jr. para ser Iron Man / Stark es una de las mejores decisiones tomadas del cine de superheroes moderno. Downey Jr. ha sido un chico malo, alcohólico, mujeriego, millonario... Todo lo que el papel de Stark requería. No tenía que actuar como tal, si no que simplemente tenía que volver a ser él mismo. Tan sólo le quedaba ponerse la armadura.
'Iron Man' es una gran adaptación del cómic creado por Stan Lee y que sin duda satisfacerá a sus seguidores. La película contaba con un gran presupuesto que se ha destinado en su mayoria a los geniales efectos especiales, que sin ser tan impresionantes como los Spiderman 3 por poner un ejemplo, son una delicia verlos en pantalla.

Pese a las logradas escenas de acción, de Iron Man me quedo con su genial flashback inicial en el que nos presenta al Tony Stark que siempre hemos querido ver. Downey Jr. está impresionante, creíble y soporta todo el peso de la película apoyado brillantemente por un brutal Jeff Bridges y un Terrence Howard que es la "vis cómica" perfecta que necesita el personaje de Stark. Sin duda, el personaje más desaprovechado de toda la película es el de Paltrow/Potts que se limita durante toda la pelicula a lucir modelitos y cara de pena.

Como ocurre en la primera entrega de la mayor parte de las películas de superheroes, la acción se deja de lado en las dos primeras partes para ayudarnos a conocer más el universo partícular del protagonista y su alter-ego. Al igual que ocurría en Batman Begins, Spiderman u otras tantas, aquí lo que importa es conocer el qué lleva al personaje a convertirse en el superheroe. Ya será en la siguiente entrega (quedaos hasta el final de los créditos) donde toda la acción y potencial del personaje pueda verse.

En definitiva, 'Iron Man' es una más que correcta adaptación del célebre cómic y que sin llegar a los niveles de 'Batman Begins', sienta la bases para una saga de películas que puede darnos muchas horas de diversión.

sábado, 7 de febrero de 2009

1408 (Otra de King)

Cuando una historia corta inspira una película, el director encuentra un doble riesgo: la ya de por sí dudosa labor de adaptar una obra literaria a cine (con todos los problemas que eso implica), y encima de eso la creación de nuevas escenas, personajes y situaciones que de algún modo deben respetar lo que el autor expresó originalmente, al mismo tiempo que extienden la narrativa integrándose a ella sin parecer un pegote arbitrario e innecesario.

No pretendo comparar la película "1408" con la historia corta de Stephen King en la que se basa, excepto para decir que el producto filmado representa una excelente resolución de los mencionados problemas... el libreto escrito por Matt Greenberg, Scott Alexander y Larry Karaszewski complementa maravillosamente bien lo establecido en la historia, enriqueciendo los personajes y profundizando más en las raíces de los eventos que presenciamos. Desafortunadamente eso no significa que la película sea buena.

El protagonista es Mike Enslin, un escritor de guías turísticas enfocadas al aspecto paranormal; Enslin visita famosos hoteles o establecimientos "embrujados" y reporta sus experiencias... usualmente libres de fantasmas o espectros. Entonces, mientras escribe su nuevo libro, se entera de la existencia de la siniestra habitación 1408 en el elegante Hotel Dolphin, en Nueva York, y contra los deseos (y súplicas) del elegante administrador Olin (Samuel L. Jackson), Enslin pasa una noche en el fatídico cuarto, donde han ocurrido media centena de muertes... ¿logrará sobrevivir?

La primera mitad de "1408" es realmente excelente, gracias a la precisa dirección del sueco Mikael Håfström, al bien construido libreto y a la sólida caracterización de John Cusack. El argumento quizás no sea muy novedoso (investigador escéptico que finalmente encuentra manifestaciones paranormales), pero el equipo creativo establece un interesante marco histórico y emocional que a la vez funciona como motor de los misteriosos eventos, dándole a la película un interesante trasfondo psicológico que puede interpretarse de varias maneras.

Pero, a pesar del obvio talento que Håfström tiene para generar suspenso, la historia se desmorona cuando finalmente llegan los efectos especiales.

No me malinterpreten... los efectos están bien hechos (y muchos son prácticos, en vez de digitales), pero cuando la trama abandona el suspenso y ambigüedad del principio a cambio de sustos arbitrarios y absurdas situaciones "paranormales" me fue imposible mantener el interés y la credibilidad. Con un argumento fundamentado en los "demonios internos" del subconsciente y en hechos dolorosos del pasado, me pareció un error romper el intenso drama personal del protagonista con exageradas manifestaciones que rara vez se sienten creíbles o lógicas. Quizás sea un error esperar "realismo" en una película del género fantástico, pero eso no es excusa para abandonar la lógica interna de la historia y endilgarnos escena tras escena de inexplicables (e irrelevantes) eventos.

Otro gran tropiezo es una larga secuencia (que no quiero revelar) cerca del final, donde parece explicarse la naturaleza de la experiencia paranormal del protagonista. Su resultado es risiblemente predecible y, en vista de la inteligencia previamente mostrada en el libreto, esta cansada digresión resulta doblemente reprobable.

Eventualmente la película trata de redimirse con un ambiguo final que resulta sólo parcialmente satisfactorio. No hay nada nuevo, pero al menos evita darnos un final blando o pre-fabricado. No obstante, mi interés había decaído y me tenía sin cuidado el destino final de los personajes.

Sin duda Håfström es un hábil director de suspenso (su mediocre cinta de terror "Strandvaskaren" destacaba en ese aspecto, aunque no en muchos otros), y esperaré con interés su siguiente proyecto. Pero en "1408" su talento se pierde entre el caos literario de Stephen King y su característica falta de disciplina narrativa (al menos en su etapa actual). Supongo que puedo darle una parcial recomendación a la cinta "1408" por su notable primera hora y por el siempre entretenido trabajo de John Cusack. Pero su aparatosa y forzada segunda mitad rompe el trance del suspenso y se siente como una colección de arbitrarios sustos y efectos que restan importancia al drama del personaje central. Creo que un enfoque más sobrio y metódico hubiera resultado en una película más honesta, profunda... y atemorizante.